jueves, 31 de enero de 2013

DE LA SELVA A LA COSTA (V)

OTRAS PARROQUIAS EN LA COSTA

Además de las Casas y parroquias en Lima, surgieron otras localidades donde se solicitaba la presencia de los religiosos pasionistas. De manera temporal se atendieron las siguientes parroquias:
San Pedro de Chorrillos  (1927-38) A petición del Arzobispo de Lima, los Pasionistas regentaron esta parroquia por espacio de 11 años.

 Iglesia de San Pedro de Chorrillos


Sullana (1935-52) Solicitados por el Obispo de Trujillo, esta parroquia del norte peruano fue atendida por los pasionistas durante 17 años.

martes, 29 de enero de 2013

DESDE LA SELVA A LA COSTA (IV)






LA MOLINA
Un paso más y nos hallamos en el año 1960. A diez kms. de Lima se halla un lugar llamado “La Rinconada”, una zona próxima a urbanizarse. Gracias a la donación de un terreno por parte de la Compañía Inmobiliaria Agrícola La Rinconada S.A., los Pasionistas tendrían la oportunidad de contar con una fundación más en territorio limeño.
Las obras de La Molina fueron dirigidas por Hermano pasionista Tomás Aizpuru. Esta gran obra comprende la Casa de Ejercicios, la residencia de los religiosos, la Cripta y la iglesia parroquial. La Casa de Ejercicios fue inaugurada en 1964 y está abierta a toda clase de grupos, incluso de otras confesiones religiosas.
En la dirección y administración de esta Casa de Retiro ha estado el Hº Jesús María Gorostiola. En 1974 le sucedió en el cargo el actual encargado Hº José Agustín Galarraga, quien cuenta con la ayuda del Hº Aquilino Goñe.
En 1965 el Cardenal Landázuri crea la nueva parroquia “La Resurrección”, encomendada a los Pasionistas y teniendo como lugar de culto la propia residencia. Posteriormente, en 1979, se construyó el nuevo edificio parroquial bajo la dirección de su párroco P. Florencio Zabalza y que está ubicado a unos dos kms. escasos.
Los párrocos, desde sus orígenes en 1965, han sido los siguientes:  Asensio Belamendía, Serafín Amundaráin, Gaspar Andrinúa, Pedro Bizcargûénaga, Clemente Sobrado, Pedro Piñeiro, Lázaro Aizcorbe, Segundo Larruscain, Florencio Zabalza, José Ramón Ugarte y José Luís Aguinaga.
Durante unos años, ha venido funcionando en esta Casa el Estudio de Teología para los jóvenes estudiantes pasionistas. Asimismo, desde 1963, un año antes de la inauguración de la Casa, funciona la Cripta de la Resurrección. Actualmente presta sus servicios, con gran esmero, competencia y dedicación,  el P. Luís Arrieta.









CHOSICA


Teniendo en cuenta el tema vocacional y formativo, llegó el momento de dotar al Vicariato del Perú de una Casa Noviciado para los jóvenes candidatos. Bajo la dirección y gobierno del entonces Vicario Regional P. Pío Zarrabe, se alquiló por un año (1998) una casa en Chaclacayo. Al año siguiente, el 9 de agosto de 1999, el Noviciado pasó a ubicarse en Chosica, a unos kms de Chaclacayo, en el km 30 de la carretera central.        

                                                                          Este edificio pertenecía a la Archidiócesis de Lima originariamente. Con la desmembración de la nueva diócesis de Huaycán, pasó a depender del Obispo de ésta.  El P. Pío Zarrabe dio los pasos necesarios para hacerse con este edificio para la nueva casa del Noviciado. La mayor parte del tiempo ha ejercido de Maestro de Novicios el P. Ignacio Goenaga, alternando algún tiempo con el P. Francisco Javier Salazar. En la actualidad forman el equipo formativo el P. Ignacio Goenaga, Abelardo Quintero y Odilo González.

miércoles, 23 de enero de 2013

DE LA SELVA A LA COSTA (III)

El P. Constancio Bollar Barruetabeña había llegado al Perú en 1930, recién ordenado sacerdote. Fue párroco de San Pedro de Chorrillos de 1934 a 1937. Posteriormente lo fue de la Virgen del Pilar, permaneciendo como párroco durante 33 años hasta 1970, en que le sucedió el P. Luís Irízar Izaguirre.  Fallecería en Bilbao el año 1975 a los 71 años de edad.


A los muy pocos años de construida la iglesia del Pilar, el P. Constancio llegó a la conclusión de emprender una ampliación del templo. El aumento de feligreses era constante. Ellos mismos le animaban a comenzar dicha obra. En escasos seis años (1948-1954) sobre las mismas estructuras básicas de la iglesia anterior, surgió el nuevo y espacioso templo de la Virgen del Pilar, con una capacidad para 800 personas sentadas.


Juntamente con la iglesia del Pilar se construyeron en Lima otras dos parroquias: Santa Beatriz y Cristo Rey.  En el transcurso de 4 años (1936-1940) se fue levantando el nuevo templo de Santa Beatriz, sustituyendo a la antigua y pequeña Capilla construida en 1926. Desde entonces fueron párrocos los PP. Lucas Zarandona, Antonio Gastón, Saturnino Marquiegui, Domingo Totoricagûena, Eduardo Iturria, Ricardo Goiburu, Sergio Aristizábal, Pedro Bizcargûenaga, Cecilio Olaechea, Angel María Goenaga, Justo Olaechea y Luís Arrieta. En la actualidad está regida por el clero diocesano, Archidiócesis de Lima.


En cuanto a la iglesia de Cristo Rey, dentro del mismo distrito de Lince, se abrió en 1935 una Capilla provisional. En 1943 se crearía la parroquia de Cristo Rey.  Algunos de los párrocos se alternarían entre Santa Beatriz y Cristo Rey, como el P. Domingo Totoricagûena, Saturnino Marquiegui y Pedro Bizcargûénaga. Sucesivamente también lo fueron los PP. Segundo Larruscain, Esteban Barruetabeña, Teodosio Cestau, Valentín Guerenabarrena, José Luís Aguinaga, Luís Elordi, Juan Cruz Ustárroz y en la actualidad Carlos Reátegui.
En edificio contiguo reside la Comunidad Pasionista compuesta por varios religiosos y aspirantes y postulantes pasionistas.

lunes, 21 de enero de 2013


DE LA SELVA A LA COSTA (II)


 El nuevo convento pasionista en San Isidro se empezó a construir en una fecha muy significativa para los Pasionistas: el 27 de febrero de 1931, fiesta de San Gabriel de la Dolorosa.
Gracias a la colaboración de los mismos religiosos y  de los vecinos, se logró terminar en ocho meses.

El segundo paso sería la construcción de la nueva iglesia, la cual se inició el 17 de mayo del mismo año 1931, adosada al convento. Cabe resaltar que los padrinos en la bendición de la primera piedra fueron los donantes del terreno Francisco Moreyra Riglos y su señora Luísa Paz Soldán.

En la fiesta de Todos los Santos, 1 de noviembre del mismo año, los religiosos pasionistas se trasladaron a su nuevo domicilio, dejando la casa de la familia Moreyra. Sin embargo, siguieron celebrando la misa en la capilla de esta benefactora familia.

Y siguiendo con fechas importantes en esta historia pasionista, llegamos al 7 de abril de 1935 en que se inauguró el nuevo templo, de tres naves, que dependería de la parroquia de Santa Beatriz hasta 1943, en que fue declarada parroquia autónoma siendo su primer párroco el P. Constancio Bollar.

¿A qué se dedicaban los religiosos pasionistas afincados en los distritos de San Isidro y Lince?
Las crónicas señalan los siguientes ministerios pastorales:
-catequesis en los colegios y escuelas públicas nacionales
-retiros en preparación de los niños a los sacramentos
-retiros mensuales
-sermones cuaresmales
-tandas de Ejercicios Espirituales a Comunidades religiosas y laicos
-misiones populares
-novenarios, triduos, etc…



miércoles, 16 de enero de 2013

Blog del Centenario de los Pasionistas en Perú (1913-2013)
P. Odilo González, c.p.

DE LA SELVA A LA COSTA (1)


Los misioneros pasionistas llegaron directamente a la selva peruana en 1913.
Una vez llegados al puerto del Callao-Lima, emprendieron al día siguiente el camino hacia el interior de la Amazonía, siguiendo el itinerario Lima-Pacasmayo-Cajamarca-Chachapoyas, Moyobamba, Lamas y Tarapoto, a donde arribaron el 17 de mayo.
Como ya dijimos en post anterior, se distribuyeron rápidamente los doce en cuatro puestos de misión: Tarapoto (6), Lamas (1), Saposoa (4) y Juanjuí (1).

Según avanzaba el tiempo, comenzó a cundir la idea de una pequeña fundación en Lima como casa auxiliar de la Misión a fin de atender las necesidades y urgencias de los misioneros y poder ser acogidos a su llegada al Perú.
La iniciativa surgió del entonces Superior de la Misión el P. Atanasio Jáuregui, radicado en Tarapoto. Posteriormente, siendo ya éste Prefecto Apostólico de Yurimaguas, empezó a cuajar el proyecto. Con el objetivo de llevarlo a cabo, fue designado el  P. Lucas Zarandona, llegado a Perú en 1925 con otros compañeros pasionistas, quien se puso de inmediato  a hacer gestiones para buscar terrenos y lugares adecuados.
El Arzobispo de Lima, Mons. Lisson (anterior Obispo de Chachapoyas), le dio acogida en su casa. En abril de 1926 se le agregó un nuevo compañero llegado de Chile, el Hº Bernardino Guerrero.

Los intentos de buscar ubicación para la nueva residencia continuaban.

“Una tarde de junio de 1926, cuando el P. Lucas descendió del autobús en la Avda. Leguía (hoy Avda. Arequipa), a la altura de la cuadra 25 se internó, paseando, entre los algodonales, chacras y pastos de la hacienda de San Isidro,  propiedad de la familia Moreyra-Paz Soldán. Después de curiosear la capilla y el entorno, le gustó mucho el lugar, por lo que regresó otro día a exponer a dicha familia el propósito de establecer en Lima un convento como casa auxiliar de las misiones de la selva.
“Precisamente, el Dr. Francisco Moreyra y Riglos había firmado, en calidad de Ministro de Justicia y Culto en 1913,  el decreto que permitía la entrada de los misioneros pasionistas en el Perú.

“Con estos antecedentes la idea de Zarandona fue acogida con mucho interés y le ofrecieron la casa para el alojamiento provisional de los religiosos. Los mismos señores se encargaron de poner en condiciones el edificio, que tras largo abandono se hallaba francamente deteriorado. En las crónicas se resalta la caballerosidad e hidalguía que mostró desde entonces la familia Moreyra-Paz Soldán” (“Una esperanza en la Amazonía, G. Arríen, 1992).              
    
En este mismo mes de junio llegaron a Lima siete pasionistas más procedentes de Chile, todos ellos españoles, que habían estado prestando sus servicios en la nación hermana. He aquí los nombres de los miembros de la primera Comunidad pasionista de Lima:

P.   Lucas Zarandona Otazua (35)
P.  Paulino Arzubia Aguirre (33)
P.  Toribio Arza Elorza (48)
P.  Saturnino Marquiegui  Sarasqueta (32)
P.  Marcelo Zabala Iraeta (33)
P.  Aquilino Iribertegui Aldaz (28)
  Benito Ormaeche Lequerica (23)
  Pedro Berroa Recarte (22)
                     Bernardino Guerrero



Estos nueve religiosos  se hospedaron en la casa de los Moreyra de San Isidro. Como trabajo pastoral, el Arzobispo de Lima les ofreció tres sedes diferentes: Santa Beatriz, San Isidro y Chorrillos. Mientras tanto, seguían las pesquisas para hallar terreno para la nueva residencia.
Al final, llegó el día en que la Curia general de los Pasionistas dio el Visto Bueno para aceptar el terreno de 5.420 m2 donado por la familia Moreyra-Paz Soldán, situado enfrente de su casa y cerca de un viejo olivar que todavía se conserva como lugar de paseo y descanso. Poco a poco se fue transformando el carácter agrícola de esta zona periférica de Lima en creciente urbanización, caracterizada por pobladores más bien de status social alto.

La población en 1931 era de 2.131 habitantes. En 1940 llegarían a los 8.778. Y diez años más tarde, unos 20.000. Actualmente se estima que el distrito de San Isidro alcanza los 70.000 habitantes.



martes, 15 de enero de 2013


JUANJUÍ, la tierra de "JUAN HUIDO"

La misión pasionista en Juanjuí comenzó con la presencia del P. Tomás Pestanas Mariño, quien a sus 36 años, en 1913,  prosiguió la gran tarea evangelizadora en esta parte de la Amazonia peruana. Aprovechamos para aclarar que el P. Tomás utilizaba con frecuencia el apellido Aguirre como seudónimo, ya que el verdadero era Pestanas Mariño.

La historia de Juanjuí está recogida en Wikipedia, de donde extraemos los siguientes datos:
“El capitán español José Gaspar López Salcedo fundó esta ciudad el 24 de septiembre de 1827 con el nombre de Juanjui, una contracción de "Juan Huido".
“La ceremonia se llevó a cabo junto a los vecinos más notables en el lugar que a partir de ese momento se denominaría calle La Merced en homenaje a la Virgen de las Mercedes (nombre con que se la conoce en el lugar a Santa María de la Merced) , en cuya festividad se fundó lo que ahora es la ciudad de Juanjui. La población de Juanjui en sus orígenes se forma básicamente por inmigrantes lamistas a partir de fines del siglo XVIII y las primeras décadas del siglo XIX.
“Se dice que el pionero de estos inmigrantes fue un nativo llamado Juan, que huyó de Lamas, bien por los maltratos recibidos o perseguido por la justicia de los misioneros. Vino a dar por estos territorios y a convivir con los pobladores de Chacho. Luego de algunos años volvió a Lamas y trajo consigo a su familia y algunas otras familias que vinieron atraídos por las referencias de la abundancia de animales silvestres. Esta inmigración se intensificó aún más al producirse la independencia. Para entonces el asentamiento de Chacho ya era conocido en Lamas como las tierras de "Juan Huido", con ello llegaron más inmigrantes lamistas como se sabe descendientes de los Pocras y Hanan Chancas pobladores antiguos de Ayacucho. Con el paso de los años, de Juan Huido se derivó el nombre de Juanjui para designar de algún modo a estos territorios. Además de los indios lamistas, blancos y mestizos procedentes de diversos lugares como Cajamarca, Chachapoyas, Moyobamba y Rioja iniciaron el poblamiento de Juanjui y la provincia, proceso que se mantuvo durante las últimas décadas del siglo XIX y cuyos grados de intensidad fueron disminuyendo progresivamente durante el pasado siglo”.
La parroquia de Juanjuí, como entidad jurídica, fue constituida el 22 de junio de 1913, ya que hasta entonces era atendida desde Pachiza.
“El P. Pestanas Mariño –cuenta G. Arríen en “Una esperanza en la Amazonía”, fue uno de los misioneros más dinámicos de la primera época, y su actividad, prolongada a lo largo de 37 años ininterrumpidos, se extendió no sólo a la labor específicamente pastoral, sino que abarcó también  aspectos como la administración y trabajos de urbanización, así como el fomento de la cultura y el progreso general de los habitantes”.
Dado que Juanjuí no era parroquia hasta entonces, una de las primeras acciones del nuevo párroco fue levantar un templo. A su entrada se instaló él mismo, a falta de casa parroquial, en una humilde y pequeña habitación.

Él mismo fue arquitecto, ebanista, escultor… Tuvo la gran ayuda de Mons Lisson, quien le agenció 500 calaminas, llegadas desde Europa y desembarcadas en Iquitos en 1915. Los Padres Agustinos de aquella ciudad las hicieron transportar a Yurimaguas. Y desde allí, gracias a la colaboración de autoridades y comerciantes de Juanjuí, llegaron al puerto de esta ciudad. El templo parroquial terminó de construirse en 1923.




 
Considerado como hombre abnegado y sencillo, se granjeó la simpatía y el cariño de sus feligreses. Hubo momentos difíciles en el pueblo en que fue solicitado para ser autoridad civil.  “En 1922 –nos cuenta él mismo- por aclamación popular, me proclamaron alcalde.  Por circunstancias excepcionales, acepté por algunos meses e hice algo en bien de esta población. Los que me siguieron secundaron mis ideas y el pueblo ya es otro del que fue”.
El P. Tomás se retiró en 1950 y fallecería cinco años después en su tierra natal, Galicia (España).


domingo, 13 de enero de 2013

SAPOSOA, LA CIUDAD DE LAS COLINAS


Su nombre viene del río Sapo, afluente del Huallaga.
Fundada en 1668, es capital de la Provincia del Huallaga.
Según describe el primer párroco pasionista de Juanjuí, Tomás Pestanas Mariño,  “Saposoa estaba dividido en dos barrios, con el nombre de bandas, por el río Serrano que pasa por el centro de la población. Estos barrios se comunican entre sí por medio de un rústico puente a la izquierda del río Sapo, que corre del norte al sur de la ciudad y desemboca en el Huallaga”.

La historia religiosa de Saposoa se remonta a la época colonial. En 1834 era párroco el franciscano Fr. Domingo López. En 1913, concretamente el 15 de junio, toman posesión los pasionistas en las personas del P. Arsenio Sáinz como párroco y el P. Eleuterio Fernández como Vicario Parroquial, más dos Hermanos Coadjutores.

Un suceso trágico y lamentable ocurrió el año siguiente con la muerte del P. Eleuterio, ahogado en el río Sapo al llevar los auxilios espirituales a un moribundo. Era el mayor en edad de los doce misioneros llegados al Perú: 45 años. Tan sólo medio año duró su trabajo misionero en tierras peruanas.

El P. Arsenio hizo frente a la situación hasta 1918, en que dejó Saposoa para regresar a Chile. Se produjo aquí un intervalo de cuatro años en que se atendió la parroquia desde Juanjuí, hasta que en 1922 llegó el P. Jenaro García como segundo párroco de Saposoa. A sus floridos 30 años recorrió –dicen las crónicas- “toda la Provincia en todas direcciones, de norte a sur y de este a oeste, viajando a caballo o a pie, por llanos y cerros, pisando barro y vadeando ríos”.

El P. García atendió esta zona del Huallaga hasta 1939, siendo reemplazado por un nuevo párroco, el P. Marcelino Monasterio, de 43 años, quien estuvo de párroco los 20 últimos años de su vida, falleciendo en 1959.

miércoles, 2 de enero de 2013

LA CIUDAD DE LOS TRES PISOS



 Así se le denomina a Lamas por su perfil escalonado.
El historiador Antonio Raimondi la describe así en 1869:

“Su extensión, que parece que cada día se dilata más, es ya tan grande que el viajero que entra por el lado de Moyobamba, al recorrer la población, experimenta a cada paso un nueva sorpresa, pues cuando cree que ella ha terminado, se le presenta otra llanura que está más abajo con gran número de casas y la iglesia.
Aquí parece estar, por fin,  el límite del pueblo, pero sigue adelante y se da cuenta que ha sufrido un nuevo engaño, puesto que descubre otra planicie, más abajo, hacia la derecha, con muchas casas diseminadas”.

Lamas ha contado, desde la colonia, con la asistencia espiritual de un párroco diocesano. En 1769 hubo un intento, por parte de los Franciscanos de Ocopa, por encargo del Virrey y del Obispo de Trujillo, de ingresar y hacerse cargo de aquella parroquia, pero el pueblo reaccionó de esta manera…. “que aquella tierra no era conversión, sino ciudad y curato del Obispado de Trujillo; que a los Padres misioneros no los habían recibido por curas, ni querían sino cura clérigo; que se fueran de su tierra antes que la ciudad se alborotase, porque no querían estar sujetos como indios convertidos”.

En 1913, cuando llegó el misionero pasionista Hipólito Belaustegui no tuvo problemas. Al contrario, fue objeto de una acogida muy cordial. A lo largo de 26 años supo responder a las expectativas de aquel pueblo, recorriendo en mula pueblos y más pueblos. Se relacionó mucho con los nativos del lugar, cuyo idioma llegó a dominar. En la siguiente foto, donde aparece el grupo de los doce primeros misioneros, el P. Hipólito es el primero de la fila, sentado.


 

Según cuenta un veterano de Cuñumbuque (provincia de Lamas), que este año también cumple sus 100 años de edad, el P. Hipólito era de gran envergadura física. Los nonagenarios del pueblo le recuerdan con afecto y admiración.





También el segundo párroco, P. Zósimo Rivas,  ha quedado grabado en la mente y el corazón de todos los lamistas. Con su sencillez, amabilidad y espíritu de servicio se ganó el corazón de todos los feligreses de la Provincia de Lamas.  Es proverbial  la mula del P. Zósimo con la cual recorría todas las comunidades de la provincia. Fueron 40 años de auténtica entrega misionera.





He aquí la lista de los párrocos de Lamas hasta la actualidad:

                                               P. Hipólito Belaustegui (1913-+1939)
P. Zósimo Rivas (1944-1984)
P. Lázaro Bengoechea
P. Isidro Berruete
P. Sabino Barruetabeña
P. Eugenio Zubiaga
P. Cosme Lopategui
P. Jenaro Iglesias
P. Juan Bautista Benguría
P. Martín Elexpuru
P. Bernardo Marticorena
P. Tito San Miguel
P. Francisco Gorostegui
P. Jesús Salazar





 P. Jesús Salazar, actual Párroco de Lamas